El ex Riglos fue señalizado como Sitios de Memoria.

En el 2014, la Escuela Secundaria 35 de Moreno presentó en Jóvenes y Memoria la historia del Instituto Riglos, el orfanato donde fueron alojados niñas y niños tras el secuestro, desaparición y/o asesinato de sus padres en el marco del terrorismo de Estado. Esa investigación impulsó la creación de un sitio de memoria. “Volver al Riglos siempre fue una cuenta pendiente que concreté gracias a Jóvenes y Memoria”, dice Yamila Zavala Rodríguez, hija de desaparecidos e integrante de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).

El Instituto de menores Mercedes de Lasala y Riglos funcionó entre 1944 y la década del ‘90; desde el retorno a la democracia, circuló como rumor o mito que, durante el terrorismo de Estado, pasaron por allí niños y niñas de desaparecidos. En 2014, estudiantes de la Escuela Secundaria N 35 y la Asociación Civil por la Memoria de Moreno comenzaron una investigación que confirmó esa historia. Ese mismo año, el proyecto fue presentado en Jóvenes y Memoria, el programa de la Comisión Provincial por la Memoria.

La investigación no sólo permitió recuperar la historia de un lugar asociado el terrorismo de Estado sino que, además, significó para muchos hijos e hijas reencontrarse con parte de su vida. “Estuve tres meses y, sin embargo, no recuerdo haberlo vivido. En algún lado de mí estaba ese tiempo, pero no aparecía en el registro inmediato”, dice Yamila Zavala Rodríguez.

El 22 de diciembre de 1976, un grupo de tareas abordó en la calle a Miguel Domingo Zavala Rodríguez y a su mujer Olga Irma Cañueto; durante ese operativo, la patota militar asesinó a Miguel y detuvo a Olga, desde entonces permanece desaparecida. Yamila, que todavía no había cumplido 4 años, y su hermanita de dos años y medio presenciaron la muerte y desaparición de sus padres. Ellas fueron trasladas al Instituto de menores Riglos de Moreno; su tío, Jorge Zavala, dio con ellas en aquel lugar.

Para Yamila la investigación de los jóvenes de la ESN 35 fue la posibilidad de traer ese registro al presente, de saldar una deuda personal: “Volver al Riglos siempre fue una cuenta pendiente, que recién concreté con Jóvenes y Memoria en la intervención artística de 2015. Recorrer ese edificio y pensar que estuve ahí fue muy fuerte”, recuerda Yamila. Ese acto, realizado hace dos años, fue el impulso definitivo para gestionar la señalización definitiva del edificio como sitio de memoria.

“Los sitios nos permiten reconstruir una dimensión material del genocidio y, al mismo tiempo, resignificar los espacios donde pasaron los crímenes del terrorismo de Estado, marcar en las ciudades estos lugares que mucha gente transita sin saber que significan”, explica Zavala Rodríguez. Y agrega: “Ese lugar cerrado, donde estuvimos siendo niños y niñas a disposición del ejército, porque ellos sabían quiénes éramos, hoy es una universidad donde se construyen sentidos democráticos”.

La señalización, que realizó la Dirección Nacional de Sitios de Memoria, contó con la presencia de Yamila Zavala Rodríguez junto a otros hijos e hijas que pasaron por el Riglos durante la dictadura militar. Además, tuvo la participación fundamental de esos jóvenes que, con su investigación, permitieron llegar a esta instancia.

“El compromiso y el amor de las nuevas generaciones con la memoria es un indicio de lo que hemos conquistado como pueblo, es esa respuesta inmediata que nos moviliza para salir a repudiar el 2×1 a genocidas o a reclamar la aparición con vida de Santiago Maldonado”, cerró Yamila.

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