Un proyecto Jóvenes y Memoria para señalizar el cementerio de Lavalle

Compartimos la nota de nuestros compañeros de Andar.

En el nombre de la historia

Entre 1978 y 1979, 33 cuerpos devueltos por el mar Argentino fueron enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle.  Recién en 2005, se realizaron las exhumaciones que permitieron identificar a las víctimas de los vuelos de la muerte. Todavía no se identificaron todos los restos e, incluso, aseguran que pueden existir mucho más que esos 33. En el marco del programa Jóvenes y Memoria La Escuela Secundaria N 1 investiga este tema desde hace seis años; ahora, impulsan un proyecto de ordenanza municipal para que el cementerio local sea señalizado como sitio de memoria.

ANDAR en General Lavalle

(Agencia) Diciembre de 1977. Entre el 8 y el 10, las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga y María Ponce de Bianco son detenidas-desaparecidas. Leonie Duquet, una de las monjas francesas que recibió a Azucena, Esther, María y otros familiares de las víctimas del terrorismo de Estado en la Iglesia de la Santa Cruz, también es detenida desaparecida el 10 de diciembre. La congregación había sido infiltrada.

Las mujeres estuvieron pocos días en cautiverio antes de ser arrojadas desde los vuelos de la muerte. Sus cuerpos, devueltos por el mar en la costa bonaerense, fueron enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle. Recién en 2005, los restos recuperaron su identidad.

Marzo de 2011. Tres alumnos de la Escuela Secundaria N 1 de Lavalle se preguntan por “las tumbas NN en el cementerio”, ese es el inicio de un proyecto de investigación que presentan en el programa Jóvenes y Memoria de la CPM. Un proyecto de investigación que va creciendo; todos los años, nuevos estudiantes recogen la investigación donde la habían dejado el año anterior. Año a año, van reconstruyendo la historia de las tumbas NN, de las víctimas, de las memorias locales en torno a ellas.

“Eran historias que estaban ahí pero no se contaban. Para nosotros era importante conocer qué pasó no sólo para transmitirlo a los que vienen después sino también porque significa reconstruir la historia local dentro de la historia nacional”, dicen los estudiantes de la ESN 1 que participan este año del programa de la CPM. “El cementerio de Lavalle cierra el círculo de las operaciones militares, porque documenta la existencia de los vuelos de la muerte”, agregan sobre el valor de la investigación.

Hasta el día de hoy, la reconstrucción de esta historia habla de 33 cuerpos enterrados en la fosa común del cementerio de Lavalle. “Tras el retorno de la democracia, por iniciativa del intendente municipal, se exhuman esos cuerpos pero no logran ser identificados y son devueltos. Recién en 2005, se hace una segunda exhumación y 19 cuerpos logran ser identificados, entre ellos las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo y la monja francesa que permitió, incluso, una condena internacional por los delitos de lesa humanidad cometidos”, cuenta Maximiliano De Luca, coordinador del proyecto desde el primer año.

La exhumación de los 33 cuerpos es, para muchos, el principio de una historia: los testimonios que empezaron a emerger en estos años, a partir de la pregunta de los jóvenes, hablan de un plan de ocultamiento de víctimas más extenso. Según esos relatos, además de los cuerpos que fueron recuperados por bomberos de Lavalle y llegaron en camiones municipales al cementerio, muchos otros cuerpos que aparecían entre las costas de Las Toninas y San Clemente eran directamente recogidos por Prefectura y ocultados en la zona.

Seis años después de la pregunta inicial por las “tumbas NN” que se hicieron tres alumnos, casi 30 jóvenes participan de la investigación y presentan un proyecto de ordenanza municipal para señalizar el cementerio local.

“Hay dos o tres instancias del proyecto: por una parte, visibilizar el lugar como un espacio de memoria, para que la gente pueda conocer lo que pasó. Por otra parte, hay un interés por conservar el cementerio y evitar el avance de futuras construcciones en el lugar de las fosas comunes porque entendemos, precisamente, que puede haber más víctimas del terrorismo de Estado enterradas allí. Y, finalmente, creemos que este espacio tiene que ser el puntapié para la creación de un área municipal de derechos humanos que no existe”, resume De Luca.

El martes 19, los jóvenes van a hacer uso de la banca pública para presentar esta ordenanza en el Concejo Deliberante: “Es una forma de transmitir lo que venimos haciendo para que los que nos siguen se sientan interesados por esta historia que forma parte de nuestra historia”, explican.

La ordenanza es también un ejercicio de diálogo político que se fue construyendo durante estos seis años a la par de las investigaciones presentadas en Jóvenes y Memoria. Hoy ese proyecto tiene un consenso mayoritario que involucra a todos los bloques partidarios, una declaración de adhesión de la legislatura provincial y el fuerte acompañamiento de toda la sociedad.

“Durante muchos años, en Lavalle circulaba la historia de los saladeros, del puerto durante el bloqueo anglo-francés pero no se le había dado valor a estas historias del terrorismo de Estado. El proyecto, creo, expuso públicamente la verdadera dimensión de lo que ocurrió durante esos años a nivel local y nacional”, concluye Maximiliano De Luca. Los actores de ese proceso de activación de las memorias locales fueron y son los jóvenes.

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