Mural

A mediados de la década de 1970 la zona de La Plata, Berisso y Ensenada, era un polo fabril consolidado y significativo a nivel territorial, con un importante nivel de organización por parte de los trabajadores tanto desde los sindicatos como también desde organizaciones políticas y cuerpos de delegados.

Durante el período previo al golpe militar de 1976, particularmente durante el mandato de María Estela Martinez de Perón,  la represión sufrida  por los trabajadores del ARS fue de una magnitud significativa que tuvo sus consecuencias en las posibilidad de acción y resistencia al golpe.

Y avanzada la dictadura de 1976 la militarización de la fábrica y la desaparición y asesinato de trabajadores impidieron sostener alguna oposición parte de trabajadores al avance, en este caso, patronal militar. El secuestro de trabajadores y representantes de base en el predio o instalaciones de los lugares de trabajo fue una práctica extendida durante el último período dictatorial. Según la investigación realizada por Ivonne Barragán, el caso de Astilleros Río Santiago cuenta estimativamente con “42 trabajadores desaparecidos, 11 trabajadores asesinados, 134 trabajadores despedidos por ley 21.274 de Prescindibilidad, 299 trabajadores despedidos por ley 21.260 de bajas de personal por Seguridad Nacional y la renuncia de 1200 trabajadores en los primeros años de la dictadura, datos que dan cuenta de la magnitud del cambio de las condiciones de trabajo en ARS”.

 

El homenaje a un trabajador

Días previos al golpe (el 18 de marzo) los trabajadores iniciaron un paro progresivo de dos horas por día por aumento salarial. Al día siguiente fueron secuestrados y asesinados tres trabajadores, Fortunato Agustín Andreucci, Jorge Pedro Gutzo y José Luis Lucero. Los cuerpos fueron encontrados acribillados en la localidad de Abasto.

Según se cuenta en el libro El Juglar Silenciado, Fortunato Agustín Andreucci “trabajó en YPF en donde se accidentó, después de este hecho lo despidieron. Vendió revistas viejas en las veredas de los pasajeros que subían al colectivo para ir a Buenos Aires. Luego tuvo su propio kiosco de revistas en la antigua terminal de micros de La Plata. Puso una verdulería “le fue mal porque él le fiaba a todos sus amigos de la murga y un día no la pudo sostener más” –dice Beba, su esposa-; tuvo carro con caballo prestado y fue botellero, repartió garrafas de gas (…) finalmente ingresó al ARS donde pudo tener un salario mensual. Más tarde, sus compañeros de la sección fundición lo eligieron para que los representara como subdelegado.”

Oscar Flamini compañero de Nato recuerda: “Fue un ejemplar padre de familia. Tenía la dignidad del hombre de trabajo. Así podía vérselo después de trabajar en el ARS. (Y trabajar en serio en el desmolde o en la planta de arenas de la fundición) salir a vender cubanitos, pirulines, manzanas acarameladas, para completar una entrada que diera una vida digna a su familia”. Fue delegado de la sección de fundición y un protagonista activo de las luchas y movilizaciones. Impulsor, conjuntamente con otros compañeros, de las “comisiones de trabajo” que jugaron un papel muy importante con sus propuestas productivas y de mejoras en las condiciones de trabajo. Concluye Flamini: “con el asesinato de ‘Nato’ querían hacer ‘desaparecer’ la dignidad, la honradez y la alegría de vivir. No podían perdonar que defendiéramos el astillero contras sus ofensivas privatistas; no podían perdonar que muchos trabajadores del ARS, entre ellos ‘Nato’, no se limitaran a luchar sólo por sus reivindicaciones inmediatas, sino por el desarrollo del Astillero y por una Patria Justa, Libre y Soberana”. (http://comisionddhh.obraspublicas.gob.ar/index.html)

 

El 5 de marzo de 2011 se inauguró un mural en su homenaje realizado por el Centro Cultural Rancho Urutaú. Este espacio lleva adelante el proyecto Mural Mosaicos por la Memoria cuyo objetivo es representar en distintos murales a cada desaparecido de la localidad de Ensenada y emplazarlo en el lugar de origen o en el que trabajaba la persona desaparecida o asesinada.

Nato Andreucci fue representado como murguero, ya que además trabajador y delegado del ARS, participaba de una murga de Ensenada. El mural se encuentra en la plazoleta Masantonio del barrio Mosconi de Ensenada.